Utiliza una manta térmica para preservar el agua de tu piscina

Mucho más que calentar el agua

A menudo pensamos que una manta térmica sirve únicamente para mantener el agua caliente, pero la reflexión va más allá: su instalación en la piscina no solo eleva la temperatura, sino que además reduce la evaporación, detiene la entrada de suciedad y frena la degradación del cloro y demás químicos por los rayos UV. :contentReference[oaicite:0]{index=0}

Principales beneficios

Al cubrir la superficie del agua cuando la piscina no está en uso conseguimos varios efectos positivos: conservamos más agua, prolongamos la eficacia de los productos químicos, y evitamos que restos de hojas, polvo o insectos alteren el equilibrio hídrico. :contentReference[oaicite:1]{index=1}

¿Cómo instalarla correctamente?

La colocación exige cierto criterio técnico: la manta se extiende directamente sobre el agua, con las burbujas orientadas hacia abajo, de modo de crear una capa aislante efectiva. Es importante cubrir toda la superficie, pues cualquier zona descubierta provoca pérdidas de calor. :contentReference[oaicite:2]{index=2}

¿Qué tener en cuenta al elegirla?

La elección adecuada pasa por evaluar el grosor (micras) de la manta —a mayor grosor, mayor aislamiento—, el tipo de burbuja o tecnología empleada, y el color, ya que afecta la absorción solar: tonos oscuros absorben más calor, los claros transmiten mejor la luz. :contentReference[oaicite:3]{index=3}

Ventaja añadida: ahorrar energía y mantenimiento

Gracias a esta simple cubierta podemos prolongar la temporada de baño, ahorrando tanto en agua como en productos químicos, pues reduce la evaporación y la necesidad de tratamientos adicionales. Es una inversión que se traduce en menor coste operativo y mayor confort. :contentReference[oaicite:4]{index=4}

¿Necesitas instalar una piscina?

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