¿Ha llegado el momento de vaciar tu piscina y no sabes por dónde empezar? Evita errores costosos con estos pasos clave y recomendaciones.
Vaciar una piscina no es tan simple como parece
Hay quienes creen que vaciar una piscina es tan sencillo como abrir una válvula y dejar que el agua corra. Pero nada más lejos de la realidad. Hacerlo sin cuidado puede dañar la estructura, erosionar el terreno o incluso provocar que la piscina se desplace, sobre todo si está enterrada. En Piscinas Verdecon lo sabemos por experiencia: un vaciado mal ejecutado puede costar más que toda una temporada de mantenimiento.
Sea como fuere, hay momentos en que vaciarla resulta inevitable: reparaciones estructurales, cambios en el revestimiento, limpieza profunda o preparación para el invierno. Pero hacerlo correctamente exige atención al detalle, herramientas adecuadas y una lectura precisa del estado del vaso y su entorno.
¿Cuándo es realmente necesario vaciarla?
En la mayoría de los casos, un buen tratamiento químico y un sistema de filtración eficiente bastan para mantener el agua limpia durante varios años. Sin embargo, hay señales que indican que ha llegado el momento de vaciar: acumulación excesiva de cal, algas resistentes, fugas estructurales o trabajos que requieren acceso directo al fondo del vaso.
Desde Piscinas Verdecon recomendamos evitar vaciados innecesarios, especialmente en piscinas de obra, cuyo equilibrio estructural depende en parte del peso del agua. El agua actúa como contrafuerte natural: retirarla sin justificación puede desestabilizar muros y provocar desplazamientos indeseados.
Paso a paso para un vaciado sin riesgos
Antes de comenzar, conviene revisar la normativa local: en algunas zonas está prohibido verter el agua directamente a la vía pública o a la red de alcantarillado. Si es posible, lo ideal es reutilizar el agua para riego —siempre que esté libre de químicos agresivos— o vaciarla poco a poco para evitar desbordamientos.
Para el vaciado, se recomienda utilizar una bomba sumergible, conectada mediante una manguera resistente al punto de desagüe elegido. Se introduce la bomba en la parte más profunda del vaso, procurando que no absorba sedimentos o residuos sólidos. Durante el proceso, conviene vigilar el nivel y detener el bombeo cuando quede un palmo de agua, que se puede extraer manualmente con cubos o esponjas industriales.
Precauciones estructurales durante el proceso
Uno de los errores más frecuentes es dejar la piscina vacía durante varios días sin protección, expuesta al sol directo o a la lluvia. Esto puede resecar los materiales, agrietar el revestimiento o generar presiones desiguales. En Piscinas Verdecon aconsejamos realizar los trabajos necesarios lo antes posible y volver a llenar la piscina tan pronto como sea viable.
En zonas con niveles freáticos altos, vaciar por completo puede ser peligroso: el empuje del agua subterránea puede levantar el vaso, literalmente. En estos casos, es vital consultar a un profesional y considerar la instalación de válvulas de drenaje o pozos de alivio que regulen la presión del terreno.
Después del vaciado: limpieza y revisión
Con la piscina vacía, llega el momento de inspeccionar cada rincón: juntas, paredes, fondo y skimmers. Es el instante perfecto para eliminar incrustaciones, reparar pequeñas fisuras y aplicar tratamientos antialgas. Se puede utilizar un limpiador desincrustante específico, cepillos de cerdas duras y agua a presión. Cada acción debe ser cuidadosa, sin dañar el revestimiento ni alterar la pendiente natural del vaso.
Solo después de una revisión minuciosa debe procederse al llenado, controlando el nivel de pH desde el primer momento y asegurando que todos los componentes —bombas, filtros, válvulas— estén en perfecto estado. En Piscinas Verdecon defendemos esta filosofía: vaciar no es destruir, es renovar con propósito.

