
La llegada de la primavera trae consigo la apertura de las piscinas, y con esto, el desafío de mantener el agua en condiciones óptimas. Es común que, tras un largo tiempo de inactividad, el agua se enturbie y surjan problemas. ¿Te identificas con esta situación? Si amplías las horas de depuración y no ves resultados, no entres en pánico, ¡tranquilidad! La clave está en medir los niveles de cloro y pH, ya que esto te ayudará a mantener el agua limpia y segura.
Importancia de los Niveles de Cloro y pH
El control de los niveles de cloro y pH es esencial durante toda la temporada de uso de la piscina. Sin mantener estos valores dentro de los intervalos correctos, es imposible disfrutar de un agua apta para el baño. Debes prestar especial atención a factores como tormentas, el número de bañistas y cambios en la temperatura del agua, ya que todos pueden afectar la calidad del agua.
¿Qué es el pH y Cuáles son sus Valores Ideales?
El pH mide el grado de acidez del agua. En piscinas, el pH ideal debe estar entre 7 y 7.5. Si los niveles de pH están fuera de este rango, tendrás problemas en la desinfección, independientemente de la cantidad de cloro presente. Existen dos tipos de pH: ácido (por debajo de 7.5) y básico (por encima de 7.5).
- pH Básico: Cuando el pH supera 7.5, el cloro no actúa de forma efectiva, lo que puede hacer que el agua permanezca turbia a pesar de añadir productos químicos.
- pH Ácido: Un pH por debajo de 7.0 hará que el agua se vea clara pero sea peligrosa, ya que puede dañar el revestimiento de la piscina y provocar irritación en las mucosas. Es fundamental evitar el uso de la piscina en estas condiciones.
La solución manual para corregir el pH implica el uso de productos específicos para elevar o disminuir estos niveles. Sin embargo, para una opción más conveniente, considera la instalación de un regulador automático de pH, que facilitará el mantenimiento.
El Cloro: ¿Qué es y Cuáles son los Niveles Correctos?
El cloro es el desinfectante más utilizado en el 99.99% de las piscinas, tanto públicas como privadas. Sus niveles deben oscilar entre 0.6 y 1 ppm (partes por millón). Es crucial medir primero el pH y, una vez que se restablezca, proceder con el ajuste del cloro.
Cómo Realizar la Medición de Cloro y pH
Para medir estos niveles de forma manual, se utiliza un comparador de gotas. Aquí te mostramos cómo hacerlo:
- Sumergir el comparador unos 20 cm en el agua, alejándolo de los chorros de impulsión.
- Agregar cinco gotas del reactivo en el comparador y seguir las instrucciones del fabricante para interpretar los resultados.
¿Qué Hacer si los Niveles no son los Correctos?
Los ajustes necesarios dependen de los resultados que obtengas, sabiendo que lo primero que se debe corregir es el pH. A continuación, explicamos qué hacer en diferentes situaciones:
- Si el pH es alto y el cloro en niveles correctos: Reduce el pH con un producto minorador.
- Si el pH es bajo y el cloro es correcto: Incrementa el pH con un aumentador.
- Si el cloro es bajo y el pH es correcto: Aumenta el cloro en la piscina.
- Si tanto el cloro como el pH están bajos: Aumenta ambos niveles en el orden indicado.
- Si el cloro es alto y el pH bajo: Primero ajusta el pH y luego el cloro.
- Si ambos están altos: Sigue las recomendaciones para reducir cada uno.
La combinación perfecta es mantener el cloro y el pH dentro de sus niveles óptimos, lo que asegurarás un agua clara y desinfectada.

